El martes, un terremoto de magnitud 7.1 golpeó la prefectura de Kumamoto en el sur de Japón, causando lesiones a al menos 50 personas y dejando sin electricidad a aproximadamente 40,000 hogares.
La primera ministra japonesa Sanae Takaichi informó sobre las evaluaciones en curso de los daños, que incluían carreteras rotas, incendios y el colapso de edificios, notablemente un centro comercial Aeon que experimentó una explosión. El terremoto también interrumpió el transporte, con servicios de tren detenidos, vuelos cancelados y un tren de mercancías descarrilado.
Empresas importantes como TSMC, Sony y Fujifilm evacuaron al personal de sus instalaciones en la zona afectada. La Agencia Meteorológica de Japón emitió advertencias de emergencia para varias prefecturas y aconsejó a los residentes que tuvieran precaución ante réplicas y deslizamientos de tierra.
Este terremoto subraya la susceptibilidad de Japón a la actividad sísmica, ya que el país experimenta un temblor cada cinco minutos en promedio, y genera preocupaciones sobre las posibles repercusiones económicas en la región.