En un discurso televisado, el Primer Ministro Netanyahu reiteró su oposición al plan de paz para Gaza del presidente Trump, enfatizando que Israel no retirará su presencia militar hasta que Hamas esté completamente desarmado. Esta postura se produce mientras Israel ha reducido sus operaciones militares en Gaza, tras discusiones con el enviado estadounidense Nikolay Mladenov.
El plan propuesto por Trump implica un enfoque por fases en el que las fuerzas israelíes se retirarían a medida que Hamas se desarma, pero ambas partes tienen interpretaciones conflictivas de los términos del acuerdo.
Los comentarios de Netanyahu reflejan las presiones políticas internas que enfrenta de ministros de extrema derecha que exigen un enfoque duro contra Hamas, especialmente mientras hace campaña para la reelección el 27 de octubre. La situación sigue siendo precaria, con más de 1,250 bajas reportadas en Gaza desde que comenzó el alto el fuego, predominantemente entre civiles.
Hamas ha indicado su compromiso con una hoja de ruta acordada con mediadores, pero insiste en que Israel debe detener sus ataques antes de que se pueda llevar a cabo cualquier desarme. Este estancamiento no solo complica los esfuerzos diplomáticos de EE.
UU., sino que también genera preocupaciones sobre la estabilidad más amplia en la región, ya que ambas partes permanecen aferradas a sus posiciones.