El viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, afirmó firmemente que el estrecho de Ormuz está y seguirá estando bajo control iraní, contrarrestando la afirmación del presidente de EE. UU., Donald Trump, de que EE. UU. podría declararlo territorio estadounidense tras victorias militares.
Esta declaración se produce en medio de crecientes tensiones militares, incluyendo un ataque reportado a un buque granelero en el estrecho, que ha visto un aumento de hostilidades desde la ruptura de un alto el fuego en junio. EE.
UU. ha estado llevando a cabo un bloqueo naval y manteniendo sanciones severas contra Irán, con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, indicando que estas medidas serán sin precedentes en su severidad. Como resultado de estas tensiones, los precios de la energía han aumentado, con el precio promedio de la gasolina en EE.
UU. alcanzando los $4.07 por galón, significativamente más alto que el promedio del año anterior de $3.15. Trump ha sugerido que los estadounidenses deberían aceptar costos de combustible más altos como un sacrificio necesario para contrarrestar la influencia de Irán.
La presencia militar en la región está destinada a continuar, con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmando que el bloqueo naval podría mantenerse indefinidamente. Informes sobre malas condiciones a bordo del USS Abraham Lincoln han generado preocupaciones, aunque el Comando Central de EE. UU. ha negado las afirmaciones de fatalidades entre su personal.
La situación en el estrecho de Ormuz es crítica para el suministro de petróleo global, y cualquier escalada podría afectar aún más los mercados de energía y las rutas de navegación internacionales.