Las crecientes necesidades energéticas de India han atraído la atención tanto de EE. UU. como de Rusia, siendo este último el que actualmente suministra más del 50% de las importaciones de petróleo crudo de India. A pesar de la presión de EE.
UU. para reducir la dependencia del petróleo ruso, los refinadores indios enfrentan desafíos para sustituir el crudo ruso y del Medio Oriente debido a sus capacidades de procesamiento. A partir de agosto, las importaciones de crudo venezolano de India han aumentado a 383,000 barriles por día, lo que indica un cambio en las estrategias de abastecimiento. EE.
UU. también se ha convertido en un proveedor líder de gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural licuado (GNL), representando más del 70% de las importaciones de GLP en julio. Sin embargo, el panorama geopolítico sigue siendo complejo, con posibles aranceles de EE.
UU. sobre las importaciones de energía rusa en el horizonte, lo que podría afectar las decisiones de abastecimiento energético de India. Los analistas sugieren que, si bien reemplazar el petróleo ruso es técnicamente posible, plantea desafíos económicos y políticos, especialmente dado las actuales restricciones en el suministro global de crudo.