La economía de India creció sorprendentemente un 7.8% interanual en el primer trimestre de 2026, superando el pronóstico del 7.2% de una encuesta de Reuters y el crecimiento del trimestre anterior del 7.8%. Este crecimiento fue impulsado por la mejora de las relaciones comerciales, incluyendo un acuerdo significativo con la Unión Europea y la reducción de aranceles por parte de EE.
UU., que cayeron del 50% al 10% tras un fallo de la Corte Suprema en contra de los aranceles anteriores. Sin embargo, el inicio de la guerra en Irán a finales de febrero plantea un serio riesgo para las perspectivas económicas de India, lo que podría desacelerar el crecimiento y aumentar la inflación.
El Banco de la Reserva de India ha elevado su proyección de inflación para el año fiscal que termina en marzo de 2027 en 50 puntos básicos al 5.1% y ha ajustado su pronóstico de crecimiento a la baja del 6.9% al 6.6%.
El conflicto ha llevado a interrupciones en el suministro de energía, inflando los costos de importación de India y ejerciendo presión sobre la rupia en medio de importantes salidas de inversores extranjeros.
Aunque la inflación estaba por debajo del objetivo del Banco de la Reserva de India del 4% en abril, las preocupaciones sobre las interrupciones relacionadas con el clima debido a El Niño podrían exacerbar la inflación de los precios de los alimentos.
El cambio del Banco de la Reserva a una postura de política 'cautelosa' refleja las deterioradas condiciones económicas globales, indicando que los inversores deben monitorear de cerca estos desarrollos, ya que podrían impactar la trayectoria económica de India.