La decisión de ICE de detener las paradas de vehículos para la aplicación de inmigración se produce tras dos incidentes fatales que involucraron a agentes, uno de los cuales ocurrió en Biddeford, Maine, donde un oficial disparó a un conductor que supuestamente intentó huir.
El Departamento de Seguridad Nacional declaró que el oficial actuó por temor a la seguridad pública, pero no aclaró cómo el conductor representaba una amenaza. Este cambio de política sigue un aumento significativo en los arrestos de ICE en Maine, que supuestamente se han cuadruplicado desde junio, generando preocupaciones entre los defensores de la inmigración.
Los recientes tiroteos han provocado protestas y llamados a la rendición de cuentas, particularmente debido a la ausencia de cámaras corporales en los agentes involucrados, dejando muchas preguntas sobre los incidentes sin respuesta.
Desde enero de 2025, ha habido al menos siete muertes vinculadas a operaciones de aplicación de inmigración, coincidiendo con una campaña más amplia de deportaciones masivas iniciada por la administración Trump. Esta situación subraya el creciente escrutinio de las prácticas de ICE y el potencial de un mayor clamor público y cambios de política en el futuro.