Los analistas de Goldman Sachs reducen la previsión de precios del petróleo ante los impactos económicos continuos del conflicto en el estrecho de Ormuz

El reciente memorando firmado entre EE. UU. e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz marca un desarrollo significativo en la dinámica energética global, ya que busca restaurar las operaciones de envío normales que fueron interrumpidas por casi cuatro meses de conflicto.

A pesar de esta noticia positiva, los analistas, incluido Simon MacAdam de Capital Economics, enfatizan que los efectos de los precios más altos de la energía y la inflación ya se han integrado en gran medida en la economía.

Por ejemplo, puede tardar varios meses en que los costos aumentados de la energía y los fertilizantes impacten los precios de los alimentos, ya que estos cambios suelen retrasarse respecto a las fluctuaciones del mercado upstream.

Los precios del petróleo ya han visto una caída a alrededor de $80 por barril desde un pico de $118 durante el apogeo del conflicto, y Goldman Sachs ha ajustado su previsión de precios del petróleo a la baja, anticipando un promedio de $80 para el crudo Brent a finales de 2026.

Sin embargo, el Banco Mundial ha reducido su previsión de crecimiento económico global al 2.5%, el más lento desde la pandemia, y espera que la inflación aumente al 4% este año. Los precios de los fertilizantes podrían aumentar hasta un 38% debido a las interrupciones en el suministro en curso.

Europa es particularmente vulnerable, con niveles bajos de almacenamiento de gas natural que probablemente exacerben la inflación en 3 a 4 puntos porcentuales adicionales. Los bancos centrales están respondiendo a estas presiones inflacionarias, con el Banco Central Europeo aumentando recientemente las tasas de interés y la Reserva Federal indicando posibles aumentos de tasas.

La crisis ha llevado a una reevaluación de las estrategias de seguridad energética entre las naciones afectadas, lo que ha llevado a un aumento en el acopio y esfuerzos para diversificar las fuentes de energía.

En general, aunque la reapertura del estrecho de Ormuz es un paso positivo, los impactos económicos persistentes del conflicto seguirán desafiando a los mercados globales y las tasas de inflación en el futuro previsible.

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