Grecia está actualmente luchando contra incendios forestales que se han intensificado debido a fuertes vientos conocidos como Meltemi, que pueden alcanzar velocidades de 80 a 100 km por hora.
Los incendios, que comenzaron en la región de Ática Occidental cerca de Atenas, ya han resultado en la trágica muerte de dos bomberos y un piloto danés debido a una colisión de helicópteros durante las operaciones de apagado. A medida que las condiciones mejoraron ligeramente con la disminución de los vientos, se desplegaron aviones de bombardeo de agua para combatir las llamas.
Este desastre es parte de un patrón más amplio de clima extremo en el sur de Europa, donde incendios forestales similares han devastado áreas en Francia y España, llevando a evacuaciones significativas y destrucción de tierras.
La situación actual subraya la creciente frecuencia y severidad de los eventos relacionados con el clima, que podrían tener implicaciones económicas duraderas para la región, particularmente en los sectores de turismo y agricultura.