El 3 de noviembre de 2026, Google anunció su intención de incorporar inteligencia artificial en sus ofertas de Classroom a través de un producto llamado Guided Learning.
Este movimiento ha recibido críticas de políticos destacados, incluidos el senador Bernie Sanders y el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, quienes acusaron a Google de aprovechar su dominio en el mercado para imponer el uso de IA en las escuelas públicas.
En respuesta, Google aclaró que sus herramientas de IA, incluido el chatbot Gemini y las funciones de búsqueda, están desactivadas por defecto, enfatizando que las escuelas mantienen el control sobre su implementación.
Sin embargo, Chris Phillips, vicepresidente de educación de Google, reconoció la profunda integración de la búsqueda y la IA, lo que ha generado preocupaciones sobre una posible coerción.
Esta controversia es parte de un escrutinio más amplio de las prácticas de Google, particularmente tras los desafíos antimonopolio y los debates en curso sobre el papel de la tecnología en la educación de los niños.
La situación refleja una creciente tensión entre las empresas tecnológicas y los organismos reguladores, como lo evidencian las recientes acciones legales contra otras firmas como Meta y OpenAI en relación con la seguridad infantil y los problemas de salud mental.
Las implicaciones de esta reacción podrían afectar la reputación de Google y su capacidad para implementar soluciones de IA en entornos educativos, influyendo potencialmente en el sentimiento de los inversores respecto al crecimiento futuro de la empresa y los riesgos regulatorios.