Goldman Sachs ha evaluado que las reservas extranjeras de Japón, particularmente su $1 trillion en reservas de dólares estadounidenses, proporcionan una capacidad amplia para futuras intervenciones en el mercado del yen.
Específicamente, alrededor de $200 mil millones están disponibles en efectivo o equivalentes de efectivo, lo que podría facilitar intervenciones similares a la histórica operación del mes pasado.
Karen Fishman, una estratega de Goldman, señaló que aunque Japón puede no utilizar todos los fondos disponibles, la capacidad de intervención sigue siendo fuerte, especialmente con el respaldo de la instalación de la Reserva Federal que permite el acceso a efectivo líquido contra tenencias de bonos del Tesoro. Tras una intervención conjunta con EE.
UU. en julio, que vio al yen fortalecerse temporalmente, la moneda se ha debilitado nuevamente, acercándose a la crítica marca de 160 por dólar. Se cuestiona la efectividad de estas intervenciones, ya que acciones pasadas han llevado a solo un alivio temporal.
La próxima reunión de política del Banco de Japón es crucial, ya que las expectativas del mercado sobre aumentos de tasas de interés podrían impactar significativamente el valor del yen. Actualmente, el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE. UU. es sustancialmente más alto que el de los bonos japoneses, incentivando a los inversores a favorecer la deuda estadounidense.
Si el Banco de Japón no logra aumentar las tasas como se anticipa, podría llevar a una renovada presión a la baja sobre el yen, lo que provocaría una intervención adicional. Además, cualquier dato económico de EE. UU. más débil de lo esperado también podría reavivar las expectativas de intervención, como se ha visto en ocasiones anteriores.
En general, la situación sigue siendo fluida, con los participantes del mercado monitoreando de cerca tanto los indicadores económicos de EE. UU. como de Japón en busca de señales de futuras intervenciones en la moneda.