En la mañana del martes, una venta global de bonos gubernamentales fue desencadenada por la deteriorada situación entre EE. UU. e Irán, tras el colapso de las negociaciones de paz. La decisión del presidente Donald Trump de no extender un alto el fuego y las amenazas de acción militar de Irán han intensificado los temores de inflación, lo que ha llevado a un aumento en los costos de endeudamiento.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. alcanzaron sus niveles más altos en décadas, con el rendimiento a 30 años en 5.3275%, el más alto desde 2002, y el rendimiento a 10 años en 4.74%, el más alto desde 2007.
Esta tendencia se reflejó en los mercados internacionales, con el rendimiento del bund a 10 años de Alemania en un máximo de 15 años y el rendimiento a 10 años de Japón superando un máximo de 40 años.
Analistas, incluyendo a Dan Coatsworth de AJ Bell y Jim Reid de Deutsche Bank, señalaron que los rendimientos en aumento reflejan no solo las expectativas de inflación, sino también preocupaciones sobre el alto endeudamiento gubernamental y los riesgos asociados con los bonos a largo plazo.
El conflicto en curso también ha impactado los precios del petróleo, con el crudo Brent rondando los 90 dólares por barril, complicando aún más el panorama económico mientras los inversores se preparan para costos energéticos más altos y prolongados.