La libra esterlina ha tenido un rendimiento relativamente bueno este año, ganando frente a varias monedas, incluyendo un aumento del 1.6% frente al euro y un incremento del 2.8% frente al franco suizo.
Sin embargo, la renuncia del Primer Ministro Keir Starmer y el nombramiento de Andy Burnham como su sucesor han generado preocupaciones sobre la estabilidad política y las políticas fiscales en el Reino Unido.
A pesar de la reciente fortaleza de la libra, analistas como Matthew Ryan de Ebury señalan que el rendimiento de la moneda podría estar en riesgo debido al aumento de los costos de endeudamiento en el Reino Unido y una venta masiva de bonos a nivel global.
El Banco de Inglaterra ha mantenido su tasa de interés clave en 3.75%, en contraste con las expectativas de aumentos de tasas por parte del Banco Central Europeo y la Reserva Federal, que típicamente fortalecen sus respectivas monedas.
Se espera que el próximo anuncio del presupuesto el 28 de octubre conlleve un riesgo político, con posibles cambios fiscales y un aumento en la emisión de deuda para financiar los planes de gasto de Burnham.
Los analistas advierten que cualquier medida percibida como perjudicial para el crecimiento podría debilitar aún más la libra, especialmente a la luz de las crecientes presiones inflacionarias vinculadas a los precios más altos del petróleo y el gas.