La certificación del Boeing 737 Max 7 por parte de la Administración Federal de Aviación es un desarrollo crucial para Boeing, ya que llega después de casi una década de retrasos, principalmente debido a preocupaciones de seguridad tras los accidentes del Max 8.
Esta aprobación permite a las aerolíneas, incluyendo Southwest Airlines, comenzar a integrar la aeronave en sus flotas, lo que se espera modernice sus operaciones con modelos más eficientes en consumo de combustible.
La certificación de la FAA requirió que Boeing implementara mejoras significativas en el diseño de la aeronave, incluyendo actualizaciones al software de control de vuelo y un sistema rediseñado de anti-hielo para el motor.
Con aproximadamente 40 unidades del 737 Max 7 y Max 10 ya construidas, esta certificación podría proporcionar a Boeing un flujo de efectivo muy necesario, ya que la empresa típicamente recibe la mayor parte del precio de una aeronave al momento de la entrega.
Tras el anuncio, las acciones de Boeing subieron más del 5%, reflejando el optimismo de los inversores sobre la trayectoria de recuperación de la empresa. Además, se espera que la FAA también certifique el 737 Max 10 más grande y el 777X, lo que podría fortalecer aún más la posición financiera de Boeing mientras trabaja para recuperar la confianza y aumentar la producción tras una serie de crisis.