En septiembre, el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó un 0.6% ajustado estacionalmente, lo que llevó a una tasa de inflación anual del 3.7%, según informó la Oficina de Estadísticas Laborales. Este aumento fue ligeramente superior a las expectativas de los economistas de Dow Jones de un 0.6% para el mes y un 3.6% para el año.
Además, el IPC subyacente, que excluye los precios de alimentos y energía, aumentó un 0.3% para el mes y un 2.6% interanual, superando las estimaciones de un 0.2% y un 2.5%, respectivamente.
El aumento continuo en los precios al consumidor indica que las presiones inflacionarias siguen siendo significativas, lo que podría llevar a la Reserva Federal a reconsiderar sus estrategias de política monetaria en respuesta a estos niveles persistentes de inflación.