El índice de precios al consumidor (IPC) para julio mostró un aumento ajustado estacionalmente del 0.1%, con el IPC subyacente aumentando un 0.2%. En comparación interanual, las tasas de inflación disminuyeron al 3.4% en general y al 2.5% para la inflación subyacente, ambas ligeramente inferiores a las cifras de junio.
Estos resultados se alinean con las previsiones de Dow Jones y sugieren que las presiones inflacionarias, particularmente las impulsadas por los precios de la energía, están disminuyendo. Tras el informe, los futuros del mercado de valores aumentaron, y la probabilidad de un aumento de tasas de interés en septiembre cayó al 42%, según el indicador FedWatch del CME Group.
Los precios de la energía cayeron un 1.5% en julio, continuando una tendencia a la baja tras una disminución del 5.7% en junio, aunque el sector aún experimentó un aumento anual significativo del 14.7%. Los costos de vivienda, que han sido un contribuyente importante a la inflación, aumentaron un 0.1%, pero una disminución en los costos de alojamiento ayudó a moderar el aumento general.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) tendrá otro mes de datos de inflación antes de su reunión de septiembre, y los analistas, incluida Ellen Zentner de Morgan Stanley Wealth Management, sugieren que a menos que los datos próximos indiquen un cambio significativo, es probable que la Fed mantenga las tasas actuales.
Este cambio en las expectativas del mercado refleja una reevaluación más amplia de las perspectivas económicas, particularmente a la luz de las recientes preocupaciones sobre el mercado laboral y la volatilidad en los precios de la energía.