El artículo destaca una compleja interacción de esfuerzos diplomáticos estancados entre EE. UU. e Irán, junto con el rechazo de Israel a un plan propuesto para Gaza, lo que está contribuyendo al aumento de los precios del petróleo. El Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que Teherán no está en negociaciones directas con EE.
UU., mientras que el Presidente Trump indicó que EE. UU. está observando las dificultades económicas de Irán sin participar en negociaciones completas. El ejército de EE. UU. ha redirigido 55 buques comerciales lejos de los puertos iraníes, reflejando tensiones aumentadas.
Como resultado, los futuros del crudo Brent subieron casi un 0.2% a $83.7 por barril, y los futuros de WTI aumentaron ligeramente a $78.21 por barril, lo que indica que los comerciantes están añadiendo primas de riesgo debido a la incertidumbre que rodea el estrecho de Ormuz.
Además, las olas de calor extremas en Europa están exacerbando la crisis energética, con la inflación de Alemania que se espera que aumente al 2.8% en julio, frente al 2.6% en mayo. Se proyecta que el Reino Unido también mostrará un crecimiento económico más lento, con un crecimiento del PIB del segundo trimestre estimado en 1.1% interanual, pero solo 0.4% intertrimestral.
Estos factores sugieren que la combinación de inestabilidad geopolítica y desafíos relacionados con el clima podría tener implicaciones significativas para los precios de la energía y el rendimiento económico en Europa.