Informes recientes indican una tendencia preocupante en los ciberataques dirigidos a la tecnología de inteligencia artificial estadounidense, con un notable aumento en las actividades atribuidas a actores con base en China.
Matt Pearl del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales destacó que estos ataques ya no se limitan a robar secretos comerciales específicos, sino que ahora abarcan una gama más amplia de intereses, incluidos conocimientos sobre hojas de ruta de productos y debilidades en la cadena de suministro.
Un informe de CrowdStrike reveló que más de la mitad de las intrusiones patrocinadas por el estado que apuntaron a empresas tecnológicas en el último año estaban vinculadas a entidades chinas, enfocándose particularmente en activos de IA.
También han surgido acusaciones de startups estadounidenses como Anthropic, que acusaron a empresas chinas, incluida Alibaba, de intentar adquirir ilícitamente sus capacidades de IA. El FBI ha caracterizado el espionaje económico de China como una amenaza significativa, que cuesta a la economía de EE. UU. cientos de miles de millones anualmente.
Los expertos señalan que distinguir entre el espionaje patrocinado por el estado y los esfuerzos corporativos individuales puede ser un desafío, con la narrativa en torno a la IA china siendo influenciada por importantes OPI en EE. UU. Las startups son particularmente vulnerables debido a sus recursos limitados para la ciberseguridad, a menudo cayendo en tácticas de ingeniería social.
A medida que la carrera de IA se intensifica, se espera que el riesgo de ciberataques dirigidos a nuevos empleados y la explotación de vulnerabilidades humanas aumente. El panorama competitivo se complica aún más por las iniciativas gubernamentales tanto en EE.
UU. como en China, siendo este último el que proporciona un apoyo sustancial a su sector tecnológico, aumentando así la presión sobre las startups estadounidenses para asegurar sus innovaciones contra el espionaje y las amenazas cibernéticas.