El Secretario del Tesoro Scott Bessent ha anunciado un aumento en las recompras de deuda a largo plazo del Tesoro de un máximo de $2 mil millones a al menos $4 mil millones.
Este movimiento está destinado a contrarrestar una reciente venta en el mercado del Tesoro que ha llevado los rendimientos a niveles altos, generando preocupaciones sobre la asequibilidad para los consumidores y el costo del endeudamiento del gobierno.
Si bien las recompras se consideran un esfuerzo simbólico para reducir el rendimiento del Tesoro a 10 años, los analistas advierten que esto podría exacerbar la inflación y hacer que la deuda de $32.2 billones del gobierno sea más sensible a los aumentos de tasas de interés.
Las recompras también son controvertidas, ya que podrían presionar a la Reserva Federal, liderada por el Presidente Kevin Warsh, para alinear sus políticas con los objetivos fiscales del Tesoro.
Se proyecta que el déficit presupuestario federal alcanzará los $2.1 billones este año, y la estrategia del Tesoro de reemplazar bonos a largo plazo con letras a corto plazo podría llevar a un aumento en los gastos por intereses si las tasas suben. Además, el dólar se debilitó tras el anuncio, lo que podría contribuir aún más a la inflación al aumentar los costos de importación.
En general, las acciones de Bessent podrían crear distorsiones en el mercado y complicar la capacidad de la Fed para establecer una política monetaria independiente.