El jueves, el Banco de Corea (BOK) aumentó sus tasas de interés de referencia en 25 puntos básicos, llevándolas al 2.75%. Este aumento se alinea con las expectativas de los economistas y se produce mientras Corea del Sur enfrenta un aumento de la inflación, que alcanzó el 3.2% en junio, el nivel más alto desde principios de 2023.
El BOK ha expresado preocupaciones de que los bonos de rendimiento sustanciales en el sector de TI podrían llevar a aumentos salariales más amplios, alimentando aún más la inflación. Además, el won surcoreano ha estado bajo presión, alcanzando recientemente un mínimo de 17 años frente al dólar estadounidense, aunque se ha fortalecido a 1,484.86 este mes.
El gobernador del BOK, Shin Hyun Song, indicó que hay potencial para un mayor fortalecimiento del won, respaldado por un significativo superávit en la cuenta corriente. El contexto económico es positivo, con una tasa de crecimiento del 3.8% en el primer trimestre, la más fuerte desde finales de 2021.
Sin embargo, el aumento de tasas ocurre durante un período de volatilidad en el mercado de valores, afectando particularmente a las acciones de semiconductores como Samsung Electronics y SK Hynix, que han contribuido a una caída del 6% en el índice de referencia Kospi.
Esta situación destaca el delicado equilibrio que el BOK debe mantener entre controlar la inflación y apoyar la estabilidad del mercado.