La trágica explosión de gas ocurrió en la mina de carbón Liushenyu en el condado de Qinyuan, donde 247 trabajadores estaban de servicio en ese momento. La mina es operada por Shanxi Tongzhou Group Liushenyu Coal Industry, una empresa establecida en 2010. Las operaciones de rescate están en curso y la causa de la explosión está bajo investigación.
El presidente chino Xi Jinping ha enfatizado la necesidad de investigaciones exhaustivas y responsabilidad, mientras que el primer ministro Li Qiang ha pedido una difusión precisa de la información sobre el incidente.
Este desastre es particularmente significativo ya que destaca los riesgos continuos asociados con la minería del carbón en Shanxi, el corazón minero del carbón de China, a pesar de los esfuerzos del país por reducir las muertes a través de regulaciones más estrictas.
El último incidente importante de esta magnitud ocurrió en 2009, cuando una erupción de carbón y gas en la provincia de Heilongjiang resultó en 108 muertes. En respuesta al desastre actual, se ha detenido a ejecutivos de la empresa responsable y las autoridades locales han movilizado extensos equipos de rescate y médicos para ayudar en las secuelas.