Se anticipa que el Banco Central Europeo (BCE) aumente su tasa de interés clave el jueves, con los mercados indicando una probabilidad del 100% de al menos un aumento de 25 puntos básicos. Esta decisión se produce cuando la inflación en la zona euro alcanzó el 3.3% en agosto, impulsada por un notable aumento del 14.3% en los precios de la energía, exacerbado por la guerra entre EE.
UU. e Irán que afecta el tránsito de mercancías. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha enfatizado un enfoque cauteloso, reunión por reunión, en la política, reflejando las complejidades introducidas por la situación geopolítica.
Los analistas, incluido Felix Feather de Aberdeen, sugieren que, si bien es probable un aumento de tasas, la comunicación del BCE será crucial para señalar si esto marca el comienzo de un ciclo de endurecimiento prolongado.
Se han expresado preocupaciones sobre la posibilidad de que el BCE se quede atrás de otros bancos centrales importantes si adopta un enfoque de 'una vez y listo' para los aumentos de tasas.
Una encuesta de Deutsche Bank revela una división entre los inversores respecto a la trayectoria futura de los aumentos de tasas, con expectativas variadas para la tasa terminal, lo que indica incertidumbre en el mercado sobre los próximos movimientos del BCE.