El domingo, un avión de carga de Amazon operado por 21 Air se salió de la pista en el Aeropuerto Internacional de Miami tras llegar de San Juan, Puerto Rico. La aeronave chocó contra varios vehículos y se incendió, lo que provocó una gran respuesta del Departamento de Bomberos de Miami-Dade, que despachó más de 60 unidades al lugar.
Afortunadamente, los detalles sobre lesiones o fatalidades aún no se han divulgado. La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que el incidente ocurrió alrededor de las 2 p.m., lo que llevó a una parada total en tierra en el aeropuerto y al cierre de todas las pistas y calles de rodaje.
Como resultado, aproximadamente 250 vuelos se retrasaron, con expectativas de continuas interrupciones incluso después de que el aeropuerto reabra. El Secretario de Transporte, Sean Duffy, indicó que la FAA está enviando investigadores al sitio, mientras que la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte también está recopilando información sobre el accidente.
La portavoz de Amazon, Kelly Nantel, declaró que la empresa está cooperando con las autoridades locales para entender las circunstancias que rodean el incidente. Este accidente no solo afecta las operaciones logísticas de Amazon, sino que también plantea preguntas sobre los protocolos de seguridad y el posible impacto en los servicios de carga aérea durante los períodos de mayor tráfico.