Una encuesta reciente del Pew Research Center revela que el 71% de los propietarios de viviendas han experimentado un aumento en los costos de seguros, con el 42% indicando aumentos sustanciales. La prima anual promedio ha aumentado en $648, o un 24%, alcanzando los $3,303 desde 2021 hasta 2024.
Esta tendencia se ve agravada por la inflación, el cambio climático y el aumento de las tasas de reaseguro. El Departamento del Tesoro de EE. UU. señaló que las primas aumentaron un 8.7% más rápido que la inflación entre 2018 y 2022, con disparidades regionales significativas; por ejemplo, las primas en Utah se dispararon un 59%.
Las implicaciones de estos costos crecientes son profundas, afectando la viabilidad de la propiedad de vivienda, los ingresos fiscales de los gobiernos locales y la estabilidad financiera de los prestamistas hipotecarios.
Los expertos atribuyen los aumentos a varios factores, incluidos los costos de reconstrucción impulsados por la inflación, la creciente frecuencia de eventos climáticos severos debido al cambio climático y las diferencias regulatorias entre estados.
A medida que los propietarios enfrentan estos desafíos, el riesgo de estar infrasegurados aumenta, particularmente para los hogares de bajos ingresos, lo que podría reducir las vías hacia la movilidad económica.