Durante su primera conferencia de prensa, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Katie Zacharia, confirmó que se le ha pedido a la embajadora Kimberly Guilfoyle que renuncie, describiéndola como un 'activo maravilloso' para el equipo. Esta decisión sigue a un creciente escrutinio sobre el comportamiento de Guilfoyle antes y después de su nombramiento como embajadora.
El presidente Trump había insinuado su insatisfacción con el desempeño de Guilfoyle solo un día antes, afirmando: 'Sí, no estamos contentos', cuando se le preguntó sobre la seguridad de su trabajo. La situación sigue siendo fluida, ya que un abogado de Guilfoyle aún no ha comentado sobre el asunto.
Esta renuncia podría señalar una reevaluación más amplia del personal dentro de la administración y puede tener implicaciones para las relaciones diplomáticas de EE. UU., particularmente con Grecia.