Los ataques de drones ucranianos durante la noche resultaron en la muerte de al menos seis civiles y apuntaron a infraestructura significativa en Rusia, incluyendo un almacén propiedad de Ozon y una instalación industrial en la región de Samara.
Los ataques llevaron a lesiones y paradas operativas en el centro logístico de Ozon en Chapayevsk, marcando el primer golpe directo a la empresa en medio de una campaña más amplia contra la infraestructura económica rusa vinculada a la guerra.
Además del ataque a Ozon, se reportaron bajas en otras regiones, incluyendo Krasnodar, Belgorod y Bryansk, donde múltiples civiles fueron asesinados o heridos. El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado 457 drones ucranianos durante esta ola de ataques.
Esta situación subraya el conflicto en intensificación y sus ramificaciones para las empresas rusas y la seguridad civil, afectando potencialmente el sentimiento de los inversores hacia empresas como Ozon y el mercado ruso en general.