Ucrania ha incrementado significativamente sus ataques con drones a petroleros rusos, atacando 14 barcos en una sola noche, lo que eleva el total a 35 en los últimos cuatro días. Esta estrategia es parte de un esfuerzo más amplio para cortar los suministros a Crimea, una región ocupada por Rusia desde 2014.
Los analistas de defensa sugieren que estos ataques con drones son cruciales para obstaculizar las operaciones militares de Rusia, aunque también aumentan el riesgo de una mayor escalada en el conflicto.
La situación se complica por una crisis de combustible en Rusia, con largas filas en las estaciones de servicio y el presidente Vladimir Putin reconociendo los efectos perjudiciales de estos ataques en la producción de combustible.
Los indicadores económicos muestran que el crecimiento del PIB de Rusia se ha estancado, y aunque el gasto militar ha impulsado temporalmente la economía, el sector privado se está contrayendo debido a la escasez de mano de obra y las altas tasas de interés.
Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg, señaló que a menos que los precios de la energía global aumenten significativamente, es probable que la situación económica de Rusia se deteriore aún más.