El tifón Bavi, la tormenta más fuerte que ha golpeado el continente chino este año, tocó tierra en la provincia de Zhejiang, lo que llevó a la evacuación de más de 2.8 millones de personas.
La tormenta se debilitó a una tormenta tropical el domingo por la mañana, pero se espera que traiga lluvias intensas prolongadas en el este y norte de China, aumentando las preocupaciones sobre inundaciones en áreas ya saturadas.
En Zhejiang, ciudades particularmente afectadas como Yuhuan y Yueqing reportaron daños significativos, con residentes locales describiendo inundaciones y destrucción sin precedentes. La tormenta también interrumpió el transporte, llevando a la cancelación de cientos de vuelos y servicios de tren en ciudades importantes como Hangzhou y Shanghái.
Los expertos advierten que la creciente frecuencia e intensidad de tales tormentas, potencialmente vinculadas al cambio climático y al patrón climático de El Niño, representan desafíos continuos para la gestión de desastres en China.
El impacto económico podría ser sustancial, especialmente en regiones dependientes de la agricultura y el turismo, ya que serán necesarios esfuerzos de recuperación para abordar los daños y prepararse para futuros eventos climáticos extremos.