A partir de justo después de la medianoche ET del viernes, la administración Trump impondrá nuevos aranceles a docenas de países, reemplazando los aranceles globales temporales del 10% que están por expirar. Estos nuevos derechos afectarán al 99.4% del comercio de EE. UU. y son parte de una estrategia más amplia para abordar las prácticas de trabajo forzado en el comercio internacional.
Un alto funcionario describió esta acción como la iniciativa de derechos laborales internacionales más extensa jamás emprendida por EE. UU. Los aranceles no serán acumulativos con los impuestos de importación existentes sobre el acero y el aluminio.
Este movimiento refleja el renovado compromiso de la administración de utilizar aranceles como una herramienta para la generación de ingresos y la negociación comercial, a pesar de los desafíos legales previos a sus políticas proteccionistas. El Representante de Comercio de EE.
UU., Jamieson Greer, enfatizó el objetivo de la administración de reindustrializar la economía y proteger a los trabajadores estadounidenses. El anuncio sigue a los aranceles recientes impuestos a las importaciones de Brasil y Canadá, indicando una tendencia hacia medidas comerciales más agresivas.