El viernes, el presidente Trump anunció a través de una publicación en Truth Social que impondría un 'ARANCEL DEL 100%' a los bienes de cualquier país que promulgue un impuesto a los servicios digitales dirigido a las empresas estadounidenses. Enfatizó que estos aranceles anularían los acuerdos comerciales existentes y se implementarían de inmediato si los países avanzan con sus planes fiscales.
Este movimiento es parte de la postura continua de Trump contra lo que percibe como una tributación injusta de gigantes tecnológicos estadounidenses como Meta, Alphabet y Amazon, que son los más afectados por estos impuestos. Más de una docena de países ya han introducido impuestos a los servicios digitales, y Trump mencionó específicamente a 'Numerosos países europeos' como posibles objetivos.
Sin embargo, la base legal para tales aranceles es cuestionable, especialmente después de que la Corte Suprema fallara anteriormente en contra del intento de Trump de imponer aranceles recíprocos. Tras ese fallo, Trump firmó una orden ejecutiva para un arancel global del 10%, pero esta medida es limitada en duración y requiere la aprobación del Congreso para su extensión.
Las implicaciones de la amenaza de Trump podrían llevar a un aumento de las tensiones en el comercio internacional y complicar aún más el panorama regulatorio para las empresas tecnológicas estadounidenses.