El presidente Donald Trump declaró que Bombardier, un fabricante canadiense de aviones, debe producir sus aeronaves en los Estados Unidos para continuar vendiendo en el mercado americano.
Esta declaración se produce en medio de tensiones comerciales aumentadas, con Canadá preparándose para imponer aproximadamente $20 mil millones en aranceles de represalia sobre más de 700 productos estadounidenses, que entrarán en vigor en breve. Los comentarios de Trump en Truth Social enfatizaron su frustración con Canadá, sugiriendo que tratan a EE. UU. como un 'cajero automático'.
El secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, criticó a Canadá por descarrilar las negociaciones comerciales, atribuyendo el colapso a motivaciones políticas. En respuesta, el primer ministro canadiense Mark Carney indicó que las discusiones comerciales se reanudarían cuando EE. UU. esté listo.
Esta situación podría afectar significativamente las operaciones y la estrategia de ventas de Bombardier en el mercado estadounidense, así como las relaciones comerciales más amplias entre los dos países.