Antes de la reunión de política monetaria de la Reserva Federal del 15 al 16 de septiembre, el presidente Trump y su administración están instando a la Fed a reducir las tasas de interés, argumentando que las tasas altas perjudican a la economía de EE. UU.
Sin embargo, los expertos advierten que mantener o aumentar las tasas podría ayudar a controlar la inflación, que sigue por encima del objetivo del 2% de la Fed. Actualmente, hay un 60% de probabilidad de que la Fed aumente las tasas en un cuarto de punto, según la herramienta FedWatch del CME Group.
Este posible aumento se produce en un momento políticamente sensible, a solo semanas de las elecciones de medio término, ya que los votantes expresan su descontento con el aumento de precios y costos de endeudamiento.
Los analistas económicos, incluidos Mark Hamrick y Mark Zandi, enfatizan que, aunque tasas más bajas pueden parecer beneficiosas para los consumidores, podrían exacerbar la inflación y socavar la credibilidad de la Fed.
Las tasas de interés más altas generalmente conducen a un aumento en los costos de endeudamiento para los consumidores, afectando préstamos e hipotecas, que ya están bajo presión por el aumento de los precios del petróleo y la volatilidad del mercado de bonos.
El debate destaca la importancia de la independencia de la Fed en la gestión efectiva de la política monetaria para estabilizar los precios y apoyar la economía.