El presidente Donald Trump ha ordenado al Pentágono reducir significativamente los ejercicios militares planeados con Corea del Sur, citando su costo y la necesidad de evitar provocar a Corea del Norte. En una publicación en Truth Social, Trump criticó los ejercicios como inapropiados y hostiles, especialmente dado el comportamiento reciente de Corea del Norte, que describió como no amenazante.
Los ejercicios, que involucraban a 18,000 soldados surcoreanos, estaban destinados a mejorar la preparación contra las amenazas norcoreanas. Corea del Norte ha respondido con advertencias, calificando los simulacros como un ensayo para la agresión y una fuente de inestabilidad regional.
Esta decisión sigue a los intentos previos de Trump de detener tales ejercicios durante su primer mandato, enfatizando su interés continuo en negociar con Corea del Norte sobre su programa nuclear. El ejército de EE. UU. ha mantenido que estos ejercicios son cruciales para reforzar la alianza con Corea del Sur y garantizar la paz y seguridad regional.
El enfoque de Trump podría alterar el panorama estratégico en Asia Oriental, ya que podría alentar a Corea del Norte mientras complica los compromisos de EE. UU. con sus aliados.