El jueves, el Banco Central Europeo (BCE) optó por mantener su tasa de interés principal en 2.25%, una decisión que fue anticipada por los participantes del mercado.
Sin embargo, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, destacó que los conflictos en aumento en el Medio Oriente y el consiguiente aumento en los precios del petróleo podrían representar riesgos significativos para las perspectivas de inflación en la eurozona.
El BCE señaló que la inflación había disminuido al 2.8% en junio desde el 3.2% en mayo, pero Lagarde advirtió que se espera que la inflación se mantenga por encima del objetivo del 2% hasta al menos la primera mitad de 2027. Ella enfatizó que los prolongados altos precios de la energía podrían llevar a presiones inflacionarias más amplias a través de efectos indirectos.
Los analistas, incluido Ed Hutchings de Aviva Investors, sugieren que los operadores ahora están incorporando un posible aumento de tasas del 0.25% en septiembre, reflejando las continuas expectativas elevadas de inflación.
Richard Carter de Quilter Cheviot comentó que, aunque el BCE ha mantenido las tasas por ahora, el mercado anticipa más aumentos de tasas a lo largo del año, dependiendo de factores externos que afectan la economía de la eurozona.