Suiza está lista para votar sobre una propuesta para limitar su población, que ha crecido un 10% en la última década, alcanzando más de 9.1 millones. Este referéndum es una respuesta a los cambios demográficos, incluyendo un mayor número de residentes mayores de 65 años en comparación con los menores de 20, así como tasas de natalidad en declive y migración neta.
Si se aprueba, el límite llevaría a medidas de inmigración más estrictas, afectando particularmente a los programas de asilo y reagrupación familiar, y podría poner en peligro el acuerdo de libre circulación de Suiza con la UE. El Partido Popular Suizo (SVP), de derecha, aboga por el límite, citando preocupaciones sobre los servicios públicos y el mercado laboral.
Sin embargo, grandes empresas y organizaciones comerciales argumentan que tales restricciones podrían perjudicar la competitividad económica e innovación de Suiza, ya que el país depende en gran medida de trabajadores extranjeros cualificados.
El economista jefe de Economiesuisse, Rudolf Minsch, enfatizó la importancia de mantener fuertes lazos económicos con Europa, advirtiendo que límites de inmigración rígidos podrían socavar acuerdos bilaterales cruciales para la economía suiza. Líderes empresariales, incluido el CEO de Nestlé, han expresado la necesidad de preservar las condiciones atractivas de Suiza para la inversión.
El resultado de este referéndum podría tener implicaciones de gran alcance para el mercado laboral de Suiza, el crecimiento económico y su relación con la UE, resonando las lecciones aprendidas de la salida del Reino Unido de la UE en relación con las interrupciones del mercado laboral.