El lunes, la Corte Suprema dictaminó que el Presidente Donald Trump puede continuar la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca mientras se resuelven los desafíos legales. La opinión mayoritaria del tribunal indicó que el National Trust for Historic Preservation, que está impugnando el proyecto, puede no tener la capacidad legal para bloquearlo.
Esta decisión se produce después de que el Presidente ordenara la demolición del Ala Este para dar paso al salón de baile financiado de manera privada, que ha estado en construcción durante casi un año. El Presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, y tres jueces liberales disintieron, expresando preocupaciones de que la construcción podría ser ilegal.
Este fallo es significativo ya que subraya el equilibrio de poder entre las iniciativas presidenciales y los esfuerzos de preservación, estableciendo potencialmente un precedente para proyectos similares en el futuro.