Tras la oferta pública inicial de SpaceX el 12 de junio de 2026, varios miembros del Congreso, incluido el representante William Timmons, adquirieron acciones de la empresa, con inversiones totales reportadas que oscilan entre aproximadamente $83,000 y $245,000.
Esta actividad ha atraído escrutinio debido a las asignaciones de comités de los legisladores que supervisan sectores críticos para las operaciones de SpaceX, como la defensa y la inteligencia artificial.
Si bien no hay evidencia de operaciones con información privilegiada o violaciones de las reglas de comercio del Congreso, los expertos en ética advierten que estas transacciones podrían crear la apariencia de conflictos de interés, especialmente dado que la empresa depende en gran medida de contratos federales.
El rendimiento de las acciones ha sido volátil, inicialmente valoradas en $135, alcanzando un pico de $201.80 y cerrando en $113.46, aproximadamente un 16% por debajo de su precio de IPO.
La situación destaca los debates en curso sobre la idoneidad del comercio de acciones por parte del Congreso, particularmente en empresas que son importantes contratistas del gobierno, y plantea preguntas sobre las implicaciones éticas de que los legisladores se beneficien de inversiones en firmas que supervisan.