SpaceX está lista para debutar en el Nasdaq con una valoración anticipada de $1.75 billones, con el objetivo de recaudar $75 mil millones, lo que la convierte en la mayor IPO hasta la fecha.
Sin embargo, los analistas de Morningstar argumentan que esta valoración está inflada, estimando que el valor de la compañía es de $780 mil millones, aproximadamente un 48% menos que su valoración en el mercado privado. Destacan la incertidumbre que rodea la rentabilidad de SpaceX, particularmente en relación con su unidad de IA, que ha incurrido en pérdidas sustanciales.
Los analistas advierten que la IPO puede no ser el mejor punto de entrada para los inversores minoristas, sugiriendo que podrían surgir mejores oportunidades más adelante.
A pesar de esto, reconocen que la demanda inicial podría impulsar temporalmente el precio de las acciones debido al fuerte interés de los inversores en la infraestructura de IA y la posibilidad de inclusión en el Nasdaq 100 Index poco después de la IPO.
El rendimiento financiero reciente de la compañía muestra una pérdida neta de $4.28 mil millones, siendo su división Starlink el único segmento rentable. Los analistas también señalan los riesgos asociados con la alta valoración de SpaceX en comparación con empresas establecidas como Nvidia, lo que genera preocupaciones sobre la sostenibilidad de tal punto de precio.
Además, ha resurgido la especulación sobre una posible fusión entre SpaceX y Tesla, añadiendo otra capa de intriga a las perspectivas futuras de la compañía.