El 6 de octubre de 2026, el Pentágono confirmó que el Presidente Donald Trump aprobó la recomendación del Secretario de Defensa Pete Hegseth para ejecutar a Nidal Hasan, quien fue condenado por el tiroteo de Fort Hood en 2009 que resultó en 13 muertes y 32 heridos.
Hasan, un ex mayor del Ejército y psiquiatra, fue sentenciado a muerte en 2013 tras un consejo de guerra donde expresó motivaciones vinculadas a ideologías extremistas. Esta ejecución sería histórica ya que sería la primera llevada a cabo por el ejército de EE. UU. desde 1961, cuando el soldado John Bennett fue ahorcado.
La aprobación se produce después de que la Corte Suprema denegara la apelación de Hasan en marzo de 2025, permitiendo que el proceso de ejecución avanzara. El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, enfatizó la importancia de esta decisión, afirmando que la justicia para las víctimas y sobrevivientes del ataque de Hasan es muy necesaria.
Hegseth ha sido vocal sobre su compromiso de asegurar que se aplique la pena de muerte en este caso, reflejando una postura más amplia sobre la justicia militar y el manejo de delitos relacionados con el terrorismo dentro de las fuerzas armadas.