El lunes, los futuros del West Texas Intermediate cayeron aproximadamente un 1.3% a $85.93 por barril, mientras que el crudo Brent bajó un 1.24% a $93.22 por barril. Esta disminución se produce mientras el secretario del Tesoro de EE.
UU., Scott Bessent, se prepara para presentar un nuevo paquete de sanciones dirigido a Irán, que describió como la ofensiva financiera más extensa contra un adversario. Bessent enfatizó el objetivo de colapsar la economía iraní, tras las amenazas del presidente Trump de severas penalizaciones para las naciones que ayuden a Irán a evadir estas sanciones.
En respuesta, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmó que el país tiene estrategias para mitigar el impacto de estas sanciones y mantener relaciones económicas con otras naciones. Los analistas del Commonwealth Bank of Australia predicen una volatilidad continua en los precios del petróleo, sugiriendo que la efectividad de las sanciones de EE.
UU. será un factor crítico para determinar la estabilidad del mercado. Estiman que el crudo Brent podría fluctuar entre $70 y $100 por barril en la segunda mitad de 2026, con una posible presión a la baja si los flujos de petróleo a través del Estrecho de Ormuz se recuperan incluso modestamente.
Esta situación destaca el delicado equilibrio entre las acciones geopolíticas y las reacciones del mercado, ya que los inversores permanecen cautelosos sobre las implicaciones de las sanciones de EE. UU. en la producción de petróleo de Irán y la estabilidad regional.