La reciente decisión de un juez de apelaciones permite la continuación del impuesto pied-à-terre de la ciudad de Nueva York, una iniciativa clave del alcalde Zohran Mamdani, mientras se lleva a cabo una demanda que cuestiona su legalidad.
Esta decisión sigue a una orden de restricción temporal emitida por el juez de Staten Island Wayne Ozzi, que había detenido brevemente el impuesto sobre las segundas viviendas valoradas por encima de un cierto umbral. El gobierno de la ciudad está apelando activamente esta orden, enfatizando la urgencia de implementar el nuevo recargo.
La demanda, presentada por tres residentes, no impugna el impuesto en sí, sino que plantea preocupaciones sobre el manejo de la información de los propietarios de viviendas relacionada con el impuesto.
La implementación ha atraído la atención de diversas figuras políticas, incluido el expresidente Donald Trump, quien ha criticado públicamente el impuesto y ha sugerido una posible intervención federal.
El resultado de esta batalla legal podría influir no solo en las políticas fiscales de la ciudad, sino también en el mercado inmobiliario en general, afectando particularmente a los propietarios de segundas viviendas de alto valor.