Klarna, la fintech sueca conocida por sus servicios de compra ahora, paga después, ha solicitado una carta bancaria en EE. UU., que, si se aprueba, le permitiría operar como Klarna Bank USA, respaldada por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos y constituida en Utah.
Este movimiento es liderado por Gary Harding, un ex CEO de dos bancos, y se considera una respuesta a la creciente demanda de servicios financieros más transparentes en EE. UU.
Según Sebastian Siemiatkowski, cofundador y CEO de Klarna, el banco proporcionaría a los clientes herramientas para pedir prestado de manera responsable y aumentar la confianza financiera, al tiempo que fomentaría la competencia y la innovación en el mercado.
Esta solicitud refleja una tendencia más amplia entre las empresas fintech, que buscan cada vez más sus propias cartas bancarias para obtener ventajas como financiar préstamos a través de depósitos de clientes en lugar de depender de financiamiento mayorista más costoso.
La reciente introducción de cuentas de ahorro de alto rendimiento por parte de Klarna, aunque actualmente mantenidas por un banco asociado, indica su ambición de evolucionar hacia un banco de consumo completo.
Desde que salió a bolsa en septiembre pasado, las acciones de Klarna se han reducido a la mitad desde su precio de IPO de $40, lo que resalta los desafíos que enfrenta en el competitivo panorama fintech.