La junta de fideicomisarios del Centro Kennedy ha tomado un paso controvertido al votar para restaurar el nombre del presidente Donald Trump en la fachada de su edificio, a pesar de un fallo de un tribunal federal que ordenó su eliminación.
Esta decisión, descrita por la representante Joyce Beatty como un intento de eludir la autoridad judicial, sigue a una orden judicial previa del juez del Tribunal de Distrito de EE. UU. Christopher Cooper, que estableció que solo el Congreso tiene el poder de cambiar el nombre del Centro Kennedy.
La junta, que incluye a muchos leales a Trump, también decidió renombrar el área fuera del centro como 'Plaza del Presidente Donald J. Trump' y cerrar la instalación durante dos años para renovaciones.
Los representantes legales de Beatty han indicado que continuarán impugnando las acciones de la junta en los tribunales, argumentando que esta votación muestra un desprecio flagrante por el sistema judicial. La situación destaca las tensiones en curso en torno a la gobernanza del Centro Kennedy y la influencia de las afiliaciones políticas en sus operaciones.