El presidente del parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, anunció que el país ya no responderá de manera proporcional a los ataques de EE. UU., indicando un cambio en su estrategia militar. Enfatizó que cualquier futura violación de los intereses de Irán resultará en una respuesta 'más rápida, más pesada y más dolorosa'. Esta declaración sigue a las recientes acciones militares de EE.
UU. que apuntaron a transportadores de petróleo iraníes en represalia por ataques con misiles a barcos de la Marina de EE. UU. El Comando Central de EE. UU. informó sobre la desactivación de un transportador de petróleo y ataques a otros, reforzando su compromiso de defender a las fuerzas estadounidenses y interrumpir las exportaciones de petróleo de Irán.
Ghalibaf reconoció los severos desafíos económicos que enfrenta Irán, incluyendo alta inflación, desempleo y fluctuaciones monetarias, que han afectado significativamente los medios de vida de la población. Hizo un llamado a aumentar la dependencia de la producción nacional y soluciones tecnológicas para abordar estos problemas.
El conflicto en curso ha impactado severamente las exportaciones de petróleo de Irán, particularmente a través del estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el suministro de petróleo global. También se han impuesto nuevas sanciones que apuntan a las operaciones financieras iraníes, lo que agrava aún más la economía del país.
El Banco Mundial estima que el PIB de Irán se contrajo un 2.7% en el último año, con una inflación que se disparó al 62.2%, y los precios de los alimentos experimentando un aumento histórico del 99%. Estos desarrollos sugieren que las tensiones geopolíticas entre Irán y EE. UU. podrían llevar a una mayor inestabilidad en los mercados del petróleo y repercusiones económicas más amplias.