La divulgación financiera de Kevin Hassett revela que mantuvo una participación sustancial en Coinbase, valorada entre $1 millón y $5 millones, mientras ocupaba un papel clave en el asesoramiento económico durante el segundo mandato del presidente Trump.
Este período estuvo marcado por cambios significativos en la regulación de criptomonedas, incluida la creación del Grupo de Trabajo del Presidente sobre Mercados de Activos Digitales, del cual Hassett formó parte.
Aunque afirmó haberse abstenido de asuntos relacionados con criptomonedas, los expertos cuestionan la efectividad de esta abstención, sugiriendo que pudo haber limitado su influencia en discusiones políticas importantes.
Las implicaciones de su inversión se ven agravadas por el hecho de que Trump reportó más de $1.4 mil millones en ingresos de empresas de criptomonedas en 2025, lo que indica un fuerte interés personal en el sector.
A medida que Coinbase enfrenta desafíos regulatorios y busca un marco más claro para los activos digitales, la interconexión de los intereses financieros de Hassett y su papel en la formulación de políticas plantea importantes preguntas éticas sobre conflictos de interés y la integridad del proceso regulatorio.