Los estrategas de materias primas advierten que los mercados pueden estar subestimando los efectos de la volatilidad climática, especialmente con un fuerte El Niño anticipado entre julio y septiembre. Este patrón climático está vinculado a fenómenos meteorológicos extremos, que ya son evidentes ya que Europa enfrenta una severa ola de calor.
Por ejemplo, partes del Reino Unido han registrado casi dos semanas de temperaturas superiores a los 30 grados Celsius, mientras que Francia ha experimentado múltiples olas de calor este año. El Departamento de Agricultura de EE. UU. informó un aumento del 3.1% interanual en los precios de los alimentos hasta mayo, y las materias primas agrícolas han aumentado un 7% solo este mes.
Los analistas de Societe Generale y Man Group predicen que los rendimientos de los cultivos podrían disminuir significativamente debido a las condiciones más cálidas, con productos básicos como el arroz que podrían ver reducciones del 2% al 8%.
Bank of America destacó que Europa se está calentando más rápido que otras regiones, lo que hace que cultivos como el café, el cacao, el maíz y el trigo sean particularmente vulnerables al estrés por calor. Pronostican que los precios del maíz podrían aumentar de aproximadamente $4.70 a entre $5.50 y $6.00 por bushel debido a estos riesgos climáticos.
Además, el clima extremo está afectando la producción de metales, con el cobre y el aluminio enfrentando desafíos de suministro debido a restricciones de agua y energía. En general, las implicaciones de estos eventos climáticos podrían llevar a cambios estructurales en la fijación de precios y disponibilidad de materias primas, planteando riesgos y oportunidades para los inversores.