Europa se enfrenta a una situación precaria mientras lucha por llenar sus almacenes de gas natural antes del invierno, con inventarios actuales alrededor del 63%, significativamente por debajo del promedio de cinco años.
Los analistas advierten que si el suministro del Medio Oriente no se recupera, los precios podrían dispararse por encima de los 100 euros por megavatio-hora, lo que llevaría a facturas más altas para los consumidores y posibles límites en el consumo de gas industrial.
La competencia en curso con Asia por el gas natural licuado (GNL) se está intensificando, especialmente a medida que el crecimiento del suministro global sigue siendo limitado. Goldman Sachs señaló que si las exportaciones de GNL del Medio Oriente se normalizan lentamente, Europa necesitará aumentar los precios para gestionar la demanda de manera efectiva.
La situación se agrava por un verano caluroso que ha incrementado la demanda de energía mientras reduce simultáneamente los suministros de energía alternativa, como la nuclear y la eólica. La inestabilidad geopolítica en torno al estrecho de Ormuz añade más incertidumbre a la cadena de suministro.
Si Europa no puede asegurar suficiente GNL antes del invierno, corre el riesgo de entrar en una crisis energética, especialmente a medida que se acerca a un plazo para prohibir las importaciones de GNL ruso para 2027. Para mitigar estos riesgos, Europa podría necesitar atraer una cantidad sustancial de GNL de EE. UU., lo que requeriría ofrecer precios competitivos para desviar cargamentos de Asia.