El gobierno de China está bajo presión para aumentar el gasto en medio de una crisis fiscal inminente, como lo destacó la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. El FMI proyecta que el crecimiento económico de China se desacelerará al 4.5% este año, frente al 5% del año pasado, con más caídas esperadas.
Los gobiernos locales, que históricamente han financiado el desarrollo a través de la venta de tierras, ahora enfrentan una severa caída de ingresos, con los ingresos por ventas de tierras reduciéndose a la mitad desde 2021, alcanzando aproximadamente 4.2 billones de yuanes (590 mil millones de dólares).
Esto ha llevado a una disminución del 3.5% en el gasto fiscal combinado en los primeros ocho meses del año, en contraste con un aumento del 3.6% el año pasado. El Instituto de Finanzas Internacionales estima que el déficit real podría alcanzar el 9% del PIB, significativamente más alto que el objetivo oficial del 4%.
El FMI aconseja a China adoptar un marco fiscal a mediano plazo para equilibrar el estímulo económico inmediato con la sostenibilidad de la deuda a largo plazo. La situación es precaria, ya que cualquier incumplimiento de un gobierno local podría sentar un precedente peligroso, lo que genera temores entre los funcionarios sobre las implicaciones de tales acciones.
El artículo también aborda cuestiones relacionadas, incluyendo la disminución de las ventas de Volvo Cars en China y las implicaciones de las políticas fiscales de China sobre individuos adinerados que consideran mover activos al extranjero.