El Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, anunció una represión contra las entidades que ayudan a Irán a eludir las sanciones, advirtiendo que aquellos involucrados podrían ser excluidos del sistema financiero estadounidense.
Esto ejerce presión sobre los bancos chinos, que históricamente han sido socios significativos para Irán, ya que deben equilibrar sus operaciones con la necesidad de mantener el acceso a dólares estadounidenses. China, que anteriormente importaba alrededor del 90% del petróleo de Irán, ha expresado su oposición a las sanciones unilaterales y está comprometida a proteger sus intereses.
Los analistas sugieren que, si bien es probable que China resista las demandas de EE. UU., también buscará seguir integrada en el sistema financiero basado en dólares.
Las tensiones geopolíticas en curso se complican aún más por una próxima cumbre entre el presidente estadounidense Trump y el presidente chino Xi Jinping, donde temas más amplios, incluido Taiwán, pueden tener prioridad sobre la situación de Irán.
Además, el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS) se considera una alternativa potencial a las transacciones en dólares, reflejando los esfuerzos de China por diversificar sus dependencias financieras.
Sin embargo, el dólar estadounidense sigue siendo dominante en los pagos globales, representando más de la mitad de las transacciones, mientras que la participación del yuan es significativamente menor.
La dinámica de esta situación podría llevar a una mayor volatilidad en los mercados de divisas, particularmente si los principales bancos chinos enfrentan la exclusión de sistemas como SWIFT, lo que presionaría el valor del yuan.