China ha respondido a las críticas de otras naciones del G20, particularmente de EE. UU., respecto a su fuerte dependencia de las exportaciones, acusándolas de fomentar el proteccionismo. El Secretario del Tesoro de EE.
UU., Scott Bessent, señaló que 19 miembros del G20 acordaron abordar lo que denominaron un 'equilibrio insostenible' causado por las exportaciones baratas, siendo China el único disidente.
El Ministerio de Comercio de China, representado por la portavoz Ling Huang, desestimó estas quejas comerciales como tácticas para presionar a China, afirmando que tales acusaciones interrumpen el orden económico global. Huang también criticó las sanciones de EE. UU. relacionadas con Irán, afirmando que apuntan injustamente a entidades chinas.
Además, instó a Francia a reconsiderar una nueva ley destinada a regular los precios bajos de las empresas de comercio electrónico chinas, advirtiendo sobre posibles repercusiones si Francia procede. Este intercambio ocurre en medio de discusiones comerciales en curso entre China y la UE, siendo esta última la que busca abordar su déficit comercial con China antes de octubre.
El Comisionado de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, enfatizó la necesidad de resultados tangibles de China para evitar medidas más estrictas. En general, estos desarrollos reflejan tensiones comerciales en aumento que podrían tener implicaciones significativas para los mercados internacionales y las políticas económicas.