Durante una conferencia de prensa, el Secretario del Tesoro Scott Bessent reveló que China fue el único miembro del G20 en discrepar con una declaración conjunta que criticaba a las 'economías no basadas en el mercado' por sus prácticas de exportación insostenibles.
Bessent enfatizó la importancia del acuerdo alcanzado por los otros 19 países, señalando el considerable superávit por cuenta corriente de China como un factor clave en las discusiones. Este desacuerdo surge en medio de un aumento en el escrutinio del papel de China en el comercio global, especialmente mientras EE.
UU. implementa la 'Operación Economías Marginadas' dirigida a Irán, lo que plantea preguntas sobre las posibles repercusiones para China, el mayor socio comercial de Irán. Bessent reconoció los intereses compartidos entre EE.
UU. y China en relación con Irán, particularmente en lo que respecta a las armas nucleares y el comercio marítimo en el Estrecho de Ormuz, sugiriendo que China tiene la responsabilidad de contribuir a una resolución. La dinámica de estas discusiones es crítica, ya que podría influir en las futuras relaciones comerciales y políticas económicas entre EE.
UU. y China, especialmente con una visita planeada del Presidente chino Xi Jinping a EE. UU. a finales de septiembre.